Montado sobre una plataforma monocasco compartida con los norteamericanos Flex y Taurus, la nueva Explorer busca mezclar los atributos típicos de los grandes SUV norteamericanos de toda la vida, con nuevos argumentos como eficiencia con el combustible, y un buen comportamiento sobre la carretera.
El exterior muestra un diseño en línea con las últimas creaciones del óvalo azul, mientras que el interior cuenta con el ya famoso sistema SYNC, y unos acabados, ajustes y materiales (plásticos blandos para el salpicadero y metal auténtico para los difusores de aire) capaces de rivalizar con Audi, Mercedes y BMW. En tecnología estará a la vanguardia, con sistemas de radar para controlar ángulos muertos y la velocidad de crucero, por no mencionar los airbags integrados en los cinturones de seguridad o el paquete MyFord Touch.
Hay tres filas de asientos para ofrecer siete plazas, y se incluyen por primera vez sistemas de seguridad como los cinturones de seguridad inflables en las plazas posteriores. Las mecánicas ofrecidas son un 3.5 V6 (290 CV) más eficiente que el actual y un 2.0 cuatro cilindros en línea de la familia EcoBoost (237 CV), con los que se esperan ofrecer prestaciones al mismo tiempo que consumos recortados. Un sistema de tracción total inteligente es el encargado de repartir el par motriz a las ruedas en función de la situación del terreno y del comportamiento del vehículo, aunque también habrá una versión con tracción delantera, que será la opción base junto al motor V6. En todos los casos la transmisión será automática y de seis velocidades.