Se trata de un Ford Falcon Ghia 3.6 1991. El auto pertenecía a mi querido abuelo, que toda su vida fue fiel a la marca del óvalo y al Ford Falcon. En 1999 falleció mi abuelo lo cual fue muy triste para mí. Después de un par de años mi vieja me obsequió el Falcon de mi abuelo lo cual me llenó de una alegría inmensa. Es por eso que el Ford Falcon es tan especial para mí.
Les dejo saludos y estas fotos para compartir el gran clásico argentino.
Serafín
Neuquén
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